Tras una curva puede esconderse una gran cuesta

Siempre que paseo por el centro de Murcia al regreso un viaje siento como ésta me arropa, cómo los poros se impregnan de esa cálida atmósfera con que la ciudad te da la bienvenida. Las calles respiran vida, las flores combaten la monotonía del gris asfalto, y Santo Domingo ya cicatriza de aquella trágica tarde en la que la ciudad lloró una pérdida centenaria. Y así, disfrutando de un café bajo el arco del Romea, me figuro el modo de resumir este último mes sin perpetrar un crimen al reducir a palabras lo indescriptible, condenando el fuego a las cenizas.

"Mira, tío, aquel saxo alto de anoche LO tenía... lo encontró y ya no lo soltó. Nunca he visto a un tipo que pudiera retenerlo tanto tiempo. 
Yo quería saber que significaba ese «LO». 
Dean se echó a reír. 
—¡Bueno, tío! Me estás preguntando sobre IMPON-DE-RABLES... Verás, hay un tipo y
todo el mundo estaba allí, ¿cierto? Le toca exponer lo que todos tienen dentro de la
cabeza. Empieza el primer tema, después desarrolla las ideas, y la gente, sí, sí, y lo
consigue, y entonces sigue su destino y tiene que tocar de acuerdo con ese destino. De
repente, en algún momento en medio del tema lo coge... todos levantan la vista y se dan
cuenta; le escuchan; él acelera y sigue. El tiempo se detiene. Llena el espacio vacío con
la sustancia de nuestras vidas, confesiones de sus entrañas, recuerdos de ideas,
refundiciones de antiguos sonidos. Tiene que tocar cruzando puentes y volviendo, y lo
hace con tan infinito sentimiento, con tan profunda exploración del alma a través del
tema del momento que todo el mundo sabe que lo que importa no es el tema sino LO
que ha cogido... —"

Quizá al hablar de una experiencia como la del Camino también estemos hablando de imponderables, pues,¿cómo retratar los valores de amistad y fraternidad forjados durante el mismo? ¿cómo anclar con palabras la sinfonía que el silencio del bosque aguarda para el éxtasis de los sentidos? ¿cómo explico que disfruté levantándome a las 5.30 de la mañana en mis vacaciones día sí y día también para machacarme 6 o 7 horas bajo el sol?.

En la naturaleza existe una extraña fuerza que impele al salmón a remontar río arriba, a la larva a evolucionar a crisálida, y a las Golondrinas Africanas (o eran europeas?) a portar cocos sobre Bretonia (tierra de los bretones). Quizá ese mismo motor fue el que me empujó a coger el tren armado con una mochila de 22L para Irún... al fin y al cabo, ¿no tira la cabra pa'l monte? Y así empezó todo... Ahora bien, conviene matizar: aunque la idea de realizar el Camino siempre ha estado ahí, no ha sido hasta este año cuando he visto en ella una oportunidad para descubrir, siempre de la mano de la aventura y la naturaleza, cómo manejar la soledad y la meditación. Nada mas lejos de la realidad, ha resultado ser una increíble experiencia de compañerismo y multiculturalidad, si bien uno siempre encuentra sus momentos de aislamiento para la introspección del ser.

Durante el Camino uno conoce a gente, mucha y maravillosa, viajeros que como tú se aventuran solos por los acantilados y bosques de la costa (alérgicos al secarral y carretera nacional del Francés); y conforme pasan los días, los kilómetros y los albergues uno pasa a formar parte, sin saber muy bien cómo, de una comunidad que te arropa con una cálida sonrisa y un ¡Buen Camino!. Eres un peregrino, y te sientes afortunado y orgulloso de ello.  Una de las principales protagonistas me dijo una vez que el camino no dependía tanto de ti mismo sino de la gente con la que lo realizas, y creo que no podría tener más razón. Así como la gravedad empuja la corriente río abajo formando pequeños cauces que se juntan y se separan al azar, la magia del camino hace que tu sendero se cruce con el de la gente idónea, discurriendo por trazados en ocasiones comunes y en otras paralelos, para compartir el viaje. ¡Qué distinto podría haber sido todo, pero que bien resultó el asunto!

Podría afirmar que este Camino ha sido un mes viviendo en una burbujita de europeísmo sin salir de España. Pequeñas minucias suscitaban a la controversia y la conversación ante el choque cultural y la diferencia de costumbres, lo que me ha llevado a apreciar lo maravilloso de la herencia ibérica, así como a reafirmar las lacras y el tercermundismo moral (y político-social) que todavía reina, por desgracia, en un alto porcentaje de los corazones en España. El espíritu del camino murió, apuñalado por el panderetismo del Tourigrino de Lidia, en el momento en el que el camino del Norte se unió al Francés, allá por Arzúa.  Es cierto que dicho espíritu no ha sido homogéneo a lo largo de toda la odisea, pues en algunas regiones éste era aniquilado en pos del mercantilismo y el dinero. Si embargo, el balance global es positivo: he podido descubrir de primera mano el norte y su gente, tierra que queda literalmente en la otra punta de la península para un Murciano. ¿De qué sirve lanzarse a ver mundo si ni tan siquiera conoces tus raíces? 

Podría detenerme a repasar los pormenores del viaje, poner una tonelada de fotos y comentar los pequeños trucos para explotar las posibilidades que el camino ofrece al máximo, pero todo eso ya está muchos sitios de internet. Mi consejo, que os aventuréis solos y a disfrutar. Como dijo el padre Ernesto: el camino del norte es para los creativos.







                          Irónicamente, el camino físico, en sí, resulta al final ser casi lo de menos.


Resumiendo, el caminante que salió en tren de Murcia hacia Irún se convirtió en Peregrino de un camino en el nunca amanece, allá donde la sombra precede a la materia y la bruma incendia, de madrugada, el perfil del bosque en los valles. Reuniendo valor penetró por los senderos ocultos en la niebla, descubriendo el detalle secreto en los toscos perfiles, y con ello la verdad sobre sí mismo.  El conocimiento te cambia, y por ello el viaje ha sido un éxito: la persona que volvió dista ya de aquella que marchó.

Gracias a todos aquellos que, partícipes voluntaria o involuntariamente de esta aventura, sois responsables de que la imagen quede en la retina y la huella en el corazón.

¡Buen Camino!

Walking Dead 



Comentarios

  1. no he entendido mucho... pero encantado de haber compartido un ratito de tu camino, me has ayudado en el mio compañero!!

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