J. D. Salinger condenó al joven
Holden Cauldfiel a vivir con la eterna duda de qué ocurría con los patos de
Central Park cuando llegaba el invierno... ¿Se
los comerían los indigentes? ¿Migrarían hacia otro parque? ¿podían acaso volar
aquellos patos? ¿los llevarían a un zoo de patos?. Si Holden tuviera la
suerte de Augusto Pérez, estoy seguro de que Salinger lo sacaría de dudas. Y es
que ahora soy yo el que tiene una de esas dudas existenciales cuyo misterio uno
necesita resolver:
¿Cómo demonios ha
llegado todo ese polvo a mis zapatillas de correr si las deje en una bolsa bien
guardaditas tras el Cto. España Universitario?
Hoy, un 13 de Julio de 2016, dos mesazos, sesenta y un diacos, mil
cuatrocientas sesenta y cuatro horacas desde la última vez que las usé, he
tenido el placer de desempolvarlas y volver a sentirme vivo: el entumecimiento
de los músculos, el sudor cayendo por la frente, un corazón que dice basta y
una mente que quiere más...
![]() |
| Mis rubias |
Mientras sus compañeros se dedicaban
a pulir sus cualidades para demostrar su valía en Suiza, a este pequeño ser no
le quedó otra que aceptar su condición de Tullido Mayor del reino, olvidarse tanto
de los baños como de tomar el sol y decir
adiós a cualquier forma de ejercicio físico (una visión bastante trágica
del verano); y todo ello para abandonarse a las rubias (y a mi morenaza, the
one and only), a Juego de Tronos, a las noches de cartas y parque, a Delibes y
a Cela... Y es que uno le coge cariño a la curvita de la felicidad que con
tanto ahínco y mimo uno ha ido cultivando (casi como a un Pou).
![]() |
Evolución de Jorge Mayo- Julio |
No obstante, la vida es una lucha constante, una cacería cruel en la que nos vamos
devorando los unos a los otros (así lo dice el maestro donostiarra) y con
la llegada de la luz verde, es momento
de decir adiós a la lujuria y al pecado carnal durante los rituales de la
ingesta y el sueño. Unos cuantos ejercicios con el bosu, un poco de core y un
rodaje de escasos 30 minutos me han servido para confirmar mi suposiciones
acerca de todo el trabajo que me queda por delante hasta poder volver a ser
Jorge; de nuevo me he sentido pesado y torpe corriendo. Volver al camino recto
del guerrero y al 6-pack, redescubrirme de nuevo en la liturgia del
entrenamiento día a día y no morir ahogado en agujetas es el objetivo de lo que queda de
Julio; ya encontraré de nuevo la armonía de mi biomecánica y la libertad en
el bosque durante Agosto y sus noches pardas. Los tobillos, por descontado, van
a ser trabajados a conciencia 2 veces por día, ya voy curado de espanto.
La ley del 50%, el cara o cruz, va
a ser crucial en este mes y medio que tengo por delante. ¿Conseguiré doblegarla
a mi favor para vencer las pequeñas escaramuzas que me sacudirán cuando dude si
entrenar o perrear un día? Si no me pongo las pilas a este ritmo me voy a
convertir en un tonel y no voy a poder verme los pies...
...y a mí me gustan mucho mis
pies
Y así se demuestra que la
historia es cíclica...volvemos a buscar el triángulo equilátero.
PD: os voy a echar de menos,
rubias.



Enamorada estoy de tu forma de escribir, Jorge.
ResponderEliminar