jueves, 14 de julio de 2016

La ley del cincuenta por ciento

J. D. Salinger condenó al joven Holden Cauldfiel a vivir con la eterna duda de qué ocurría con los patos de Central Park cuando llegaba el invierno... ¿Se los comerían los indigentes? ¿Migrarían hacia otro parque? ¿podían acaso volar aquellos patos? ¿los llevarían a un zoo de patos?. Si Holden tuviera la suerte de Augusto Pérez, estoy seguro de que Salinger lo sacaría de dudas. Y es que ahora soy yo el que tiene una de esas dudas existenciales cuyo misterio uno necesita resolver:

¿Cómo demonios ha llegado todo ese polvo a mis zapatillas de correr si las deje en una bolsa bien guardaditas tras el Cto. España Universitario?

Hoy, un 13 de Julio de 2016,  dos mesazos, sesenta y un diacos, mil cuatrocientas sesenta y cuatro horacas desde la última vez que las usé, he tenido el placer de desempolvarlas y volver a sentirme vivo: el entumecimiento de los músculos, el sudor cayendo por la frente, un corazón que dice basta y una mente que quiere más...
Mis rubias



Mientras sus compañeros se dedicaban a pulir sus cualidades para demostrar su valía en Suiza, a este pequeño ser no le quedó otra que aceptar su condición de Tullido Mayor del reino, olvidarse tanto de los baños como de tomar el  sol y decir adiós a cualquier forma de ejercicio físico (una visión bastante trágica del verano); y todo ello para abandonarse a las rubias (y a mi morenaza, the one and only), a Juego de Tronos, a las noches de cartas y parque, a Delibes y a Cela... Y es que uno le coge cariño a la curvita de la felicidad que con tanto ahínco y mimo uno ha ido cultivando (casi como a un Pou).




                         Evolución de Jorge Mayo- Julio


No obstante, la vida es una lucha constante, una cacería cruel en la que nos vamos devorando los unos a los otros (así lo dice el maestro donostiarra) y con la llegada de la luz verde,  es momento de decir adiós a la lujuria y al pecado carnal durante los rituales de la ingesta y el sueño. Unos cuantos ejercicios con el bosu, un poco de core y un rodaje de escasos 30 minutos me han servido para confirmar mi suposiciones acerca de todo el trabajo que me queda por delante hasta poder volver a ser Jorge; de nuevo me he sentido pesado y torpe corriendo. Volver al camino recto del guerrero y al 6-pack, redescubrirme de nuevo en la liturgia del entrenamiento día a día y no morir ahogado en agujetas es el objetivo de lo que queda de Julio; ya encontraré de nuevo la armonía de mi biomecánica y la libertad en el bosque durante Agosto y sus noches pardas. Los tobillos, por descontado, van a ser trabajados a conciencia 2 veces por día, ya voy curado de espanto.

La ley del 50%, el cara o cruz, va a ser crucial en este mes y medio que tengo por delante. ¿Conseguiré doblegarla a mi favor para vencer las pequeñas escaramuzas que me sacudirán cuando dude si entrenar o perrear un día? Si no me pongo las pilas a este ritmo me voy a convertir en un tonel y no voy a poder verme los pies...

...y a mí me gustan mucho mis pies

Y así se demuestra que la historia es cíclica...volvemos a buscar el triángulo equilátero.


PD: os voy a echar de menos, rubias.

1 comentario:

  1. Enamorada estoy de tu forma de escribir, Jorge.

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