lunes, 30 de marzo de 2015

Confesiones de un pequeño filósofo

Septiembre, Octubre, Enero, Febrero y Marzo.
Para, es momento de mirar atrás, analizar, reflexionar e interiorizar.

Ya son casi cinco meses en Madrid, tiempo en el que me he sufrido una metamorfosis equiparable a la de Kafka en cuanto a mi vida como persona y como orientador; cinco meses de muchos entrenos que acaban en cabreos, muchas competiciones no limpias (que no sucias) y de algún que otro colchón pinchado. Parece que no ha sido hasta que he leído la entrada de mi amigo, rival y compañero de piso Trastorno de Identidad Disociativo, cuando me he dando cuenta de que tenía que apretar el botón de reset y reconstruir mi filosofía.

Venir a Madrid supuso iniciar una nueva etapa, la etapa del Alto Rendimiento, la cual no solo implica el acceso a unas instalaciones geniales, sauna y jacuzzi los lunes, orientación tres o cuatro días a la semana y el intentar gripar comiendo majar de dioses los siete días de la semana. No, entrar en esta etapa implica mucho más que eso. Es cierto que la única presión que tengo aquí es la que yo mismo me pongo, y por tanto soy consecuente con ella. Disfruté mucho durante los 5 días de Palencia a pesar de marcarme un 2h en la Larga del primer día, casi otra hora y media en la "Media" del segundo día y otras cuantas bazofias de carreras en los días consecutivos, todo ello además con mis mastodónticos 70kg y mis rodillas endebles. Fue llegar a Madrid, Septiembre, y todo cambiar: pierdo peso, vuelvo a mi salsa y a mi orientación... ¿a mi orientacion?.

Si en Palencia hice malas carreras pero disfruté muchísimo, ¿cómo es que ahora, haciendo carreras mucho mejores que en Septiembre, no estoy disfrutando ni mucho menos de la orientación? Siempre he sido perfeccionista, y me gusta hacer bien aquello que hago. Los fallos en carrera ahora pesan mucho más en mi cabeza, inducen al cabreo y a otros fallos (como un círculo de vicio vicioso que conduce al fracaso), no porque con ellos no vaya a hacer tiempo ganador, sino porque me demuestran (o deluden, quien sabe) que no soy capaz de aplicar todo el trabajo que llevamos detrás, día tras día, semana tras semana. Eso es, a fín de cuentas, lo que más me enfada. Quizá me ocurra que, al igual que con el inglés, cuanto más sabes, más te das cuenta de lo que no sabes.

Estoy preparado para dar el siguiente paso; soy consciente del porqué de esos fallos y de esos cabreos. Ahora toca dar un salto ontológico y tomar control, toca decir STOP y ser yo quien domine a mi cerebro reptiliano (lagartiano según el erudito Pichón) en esos momentos en los que fallo y el enfado me domina. Lo hecho, hecho está, lo que está por venir en carrera, está en tu mano. Sólo lo tuyo: brújula, pinza, el MP, la dirección y la confianSa, están en tu poder, y de todo lo demás, suda.


Este ha sido un buen finde para buscar esa sensación que me faltaba de cara al Campeonato de España en la Liga Norte del COV, y para mi suerte y desgracia de otros, la he encontrado. Seguridad en la navegación, agresividad en el bosque y confianSa en mísmo; quién sabe si éste año, y con Portillo como talismán, haré de nuevo un Campeonato Tricolor.



Ya lo dije en la entrevista después de la carrera, y el que avisa no es traidor:
...................................................................................................................
lo hemos preparado bien, estamos muy fuertes, y vamos a por todas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

No me seas rata y firma el comentario