Poemita de Fuerteventura

Un susurro de levante 
a vuelo raso sobre el mar,
violenta a sotavento 
tu piel desnuda por azar:
tierra negra de fuego baldía 
con olor a ceniza y a sal.

Amanece y me impregno de tí,
belleza simple y primitiva.
Parpadeo y sigues aquí, 
con tus calderas infinitas.
Anochece y busco por tí,
a Marte y a Arturo y a Spica.

Triste ya me despido de tí,
pequeña isla fortuita.

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