Charla SOC 2019

Antes de nada, me presento: me llamo Jorge Gracia, soy de Murcia (y muy murciano), tengo 22 años, soy Orientador y en mis ratos libres estudio Medicina en Madrid.

Hace casi un mes, estaba con Diego en República Checa cuando me propuso dar una de las charlas de esta edición del SOC 2019. “- ¿Y cómo tiene que ser, sobre qué quieres que hable? – Tiene que durar unos 30-45 minutos, sobre ti o sobre lo que tu quieras”. Entonces pensé “y qué tengo yo que contar en 40 minutos sobre mí que les pueda aportar algo a los chicos (y a los no tan chicos) que vengan al SOC”. Pero después de darle un par de vueltas al asunto en casa lo vi más que claro.

Antes de contar dos historias en concreto, y para ponernos un poco en contexto, voy a dar 3 pinceladas de mi carrera deportiva.

ETAPA 1 – INICIACIÓN
Empecé a hacer orientación en 2006, con 8 añitos, cuando me apunté a una Escuela Municipal de Orientación en Caravaca, y todos los sábados iba a aprender (y a que me enseñaran) Orientación. Después de dos o tres meses dando trotes por el pueblo nuestro mentor nos inscribió al Trofeo Costa Cálida, que no se me va a olvidar en la vida por lo bien que me lo pasé y por la tormenta que cayó. Para que os hagáis una idea, aquí tenéis una foto de la camiseta con la que empecé:
antes y después.












Empecé así a hacer las carreras del circuito regional y cuando me di cuenta en H12 me llevé un par de pruebas de Liga Nacional y un Bronce en el CEO Villena 2009.

ETAPA 2 – COMPETICIÓN ESCOLAR
Cuando vi que no se me daba mal y que se podía llevar la orientación a algo más que a las excursiones de fin de semana, empecé a entrenar, a entrenar para ganar. Pero como suele ocurrir no había ningún grupo de entrenamiento y lo que hice fue apuntarme a Atletismo. Aquí fue cuando empecé a competir: los CEOs ya era algo más que otra carrera nacional y los CEEOS se convirtieron en fecha señalada en el calendario (aunque el primero al que fui en Hontoria del Pinar 2009 estuvo “gracioso”).

Durante mis años en el instituto conseguí varias medallas en las categorías inferiores (H14, H16 y H18) y me clasifiqué para el EYOC de Francia en 2012 con Jesús (que madre mía que desastre). También conseguí clasificarme y participar en el mundial escolar de Portugal 2013, aquel en el que José Samper hizo posible que por primera vez un equipo de una escuela de Mozambique pudiera disfrutar de tamaña experiencia. En esta etapa de mi vida, además, empecé a participar en las Concentraciones de Reyes, las tecnificaciones de la FADO en los Caños de Meca y en los PNTD internacionales ¡los primeros que se hicieron!




ETAPA 3 – ALTO RENDIMIENTO Y UNIVERSIDAD
En primero de Bachiller marché para Canadá con una beca (sobre que la que podéis encontrar toda la info aquí) y allí tuve la suerte de poder seguir haciendo Orientación. A la vuelta entré en la Blume y estuve en el grupo de Alto Rendimiento hasta 2º de carrera.
En la Blume todo está pensado para optimizar el entrenamiento:
-          - Clase de 8 a 11
-          - Entrenamiento y comida de 11 a 3
-          - Clase de 3 a 5
-          - Estudiar – cenar y dormir
-          - Pretemporda subiendo picos de montaña
-          - Temporada con series y gimnasio
-          - Doblar algún día antes de selectividad
-          - Competir fin de semana sí y  fin de semana también

Aquí profesionalicé mi Orientación y me formé como Orientador de Competición. Me volví metódico y analítico, cuidaba la dieta y el descanso (¡dormir o morir!) y los entrenamientos tenían un objetivo concreto.  Ya no entrenaba para ganar, sino para mejorar: ganar se convertía en un fruto de tu mejora. Las competiciones, además, se preparaban de forma específica. Mas allá del entrenamiento que se ve, aquí aprendí sobre aquel que se realiza en silencio y en la sombra: el análisis de los errores con gps, el trabajo con pulsaciones y sensaciones para extremar la precaución en las franjas de riesgo, la preparación psicológica y el calentamiento mental antes de competir…

Conseguí una medalla que recuerdo con mucho cariño en H20 en el CEO-Pontevedra, y fui a EYOC de Rumanía que fue otra historia completamente diferente al de Francia (porque esta vez sí íbamos para competirlo).

Pero, por una condición que tengo en el tobillo derecho que no me dejaba correr bien, el Equipo Médico me recomendó que bajara el ritmo. Como no quería dejar el mundo de la Orientación, aunque tuviera que abandonar el de la Competición, decidí darle la vuelta a la tortilla y tras una etapa de manta-sofá-Netflix muy oscura comencé mi andadura como técnico.





ETAPA 4- TÉCNICO Y UNIVERSIDAD
Ahora en lugar de competir me dedico a disfrutar de la Orientación, a correr sin brújula y a veces sin GPS, sólo con la pinza, y en verano y los fines de semana que puedo durante el curso echo una mano a la FEDO con los campos de selección y entrenamiento Junior o Juvenil, con los PNTD nacional e internacional y todo aquel fregado en el que me pueda involucrar.


HISTORIA 1: WSCO 2011
De todo esto que os acabo de contar, voy a volver a la etapa de Escolar, a casi el principio de toda la historia. En 2011 se iba a celebrar el WSCO en Italia, y yo había quedado en la plaza de reserva del equipo Infantil. Esto era una cosa totalmente nueva para mí, jamás pensé que yo iba a acabar metido en este tipo de competiciones con una SELECCIÓN NACIONAL (¡para mí era una locura!).
Según los criterios de selección, había que acudir a TODAS las concentraciones que se convocaran durante la temporada, que al final fueron la de Reyes (que antes se hacía en Getafe) y otras dos en fines de semana. Aunque estuviera de reserva no quería dejar pasar esa oportunidad, y me quería dejar la piel entrenando y dando todo lo que podía. Tanto era así, que a la de Reyes me llevaron mis padres con un virus de estómago que me estaba muriendo, y Samper me vio aparecer por allí pálido como un vampiro.

Al final, y como era de esperar, obviamente no fui al mundial de Italia. Pero sin tener apenas referencias ni resultados nacionales, me permitieron ir a lo que sería el primer “PNTD” internacional que se hizo, que fue en Suecia (que no era como ahora que va un macro autobús con 60 plazas). Viajar fuera de España. Para mi eso fue un bombazo. Fue MI RECOMPENSA.

¿Qué quiero que saquéis de todo esto? Que el trabajo y el esfuerzo siempre pagan. Quizá no sea ni de la forma ni en el momento que nosotros queremos que sea, o pensamos que va a ser. Pero siempre, siempre se ven recompensados. Nunca dejéis de esforzaros ni perdáis la ilusión si los resultados no aparecen. Ya lo harán.

Mas adelante en la Uni, el primer y segundo año fueron una locura: clase, entrenar, EXAMEN, COMPETIR. Acostarse tarde y levantarse temprano… pero mira, de nuevo el trabajo paga y apruebas lo que estudias y disfrutas del deporte que haces.

A partir de ese año fue cuando empecé mis andaduras internacionales. Todos los veranos iba al PNTD como deportista y, hasta en nuestro primer año de blume, como  también habíamos peleado tanto la clasificatoria del JWOC aún siendo EYOC, nos permitieron ir como Técnicos al PNTD internacional en Croacia y Eslovenia.


                HISTORIA 2: LA ORIENTACIÓN COMO FORMA DE VIDA
La otra historia que os quiero contar va por otro camino. Cuando uno se dedica a la competición está, por así decirlo, cegado por frenesí y por la dinámica competitiva. Aunque se valga de todas las aptitudes y competencias que la orientación le aporta, uno no se da cuenta realmente de todo ello hasta que hace un poquito de introspección y echa la vista atrás.

Desde que dejé la competición he podido descubrir como la Orientación me ha hecho ser como soy, SER QUIEN SOY, y lo más importante, SER QUIEN QUIERO SER. No os hacéis una idea de lo que, involuntariamente, se va aprendiendo en cada carrera, en cada entrenamiento, en cada Suelo Duro. Cuando me fui a Canadá me dieron unas jornadas de convivencia para aprender a afrontar el cambio… y qué sorpresa me llevé al ver que muchas de esas situaciones ya sabía manejarlas… ¡por lo vivido en la Orientación!

Lo mismo me pasó haciendo el camino de Santiago: fui buscando nuevas experiencias que pensé que de otro modo no podía experimentar – soledad, los límites de la resistencia… - y mira por donde, vi que muchas de ellas ya las había tenido durante las competiciones y los viajes.

En la Universidad tres cuartos de lo mismo. Los nervios de antes un examen, manejar un volumen muy grande de información y reducirlo a tres líneas, la constancia en el estudio… ¿no es extremadamente similar a los nervios de antes de competir, simplificar un tramo largo o aguantar el tipo en las series de mil? Otra cosa que aprendí, especialmente durante mi etapa en la Blume, fue a ser autocrítico y tomar responsabilidad de mis errores, es decir, a no buscar excusas ni culpar a nadie más que a mí mismo de los errores en carrera. Eso es una herramienta MUY VALIOSA no sólo para la orientación, sino para todo en la vida.

Hay gente que paga (y un pastizal además) por cursos de Coaching, Mindfullness, y todas esas cosas. Mirad lo maravilloso de este deporte, y lo brillante que sois vosotros, la comunidad orientadora, que lo estáis aprendiendo por vosotros mismos y haciendo lo que más os gusta. ¿Qué más se le puede pedir a  este deporte?

¿Cuál es el mensaje de esta otra historia? Que os sintáis orgullosos de ser orientadores. No hacemos “como carreras de montaña pero con un mapa…” No. ¡Hacemos orientación!  Mi consejo: exprimid al máximo lo que podáis aprender de ella (trabajar bajo presión, la toma de decisiones, asumir responsabilidades, trabajo en equipo, simplificación, abordaje por objetivos...) y extrapoladlo a todos los ámbitos de vuestra vida.






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