Antes de nada, me presento: me llamo Jorge Gracia, soy de Murcia (y muy murciano), tengo 22 años, soy Orientador y
en mis ratos libres estudio Medicina en Madrid.
antes y después.
Empecé así a hacer las carreras del circuito regional y cuando me di cuenta en H12 me llevé un par de pruebas de Liga Nacional y un Bronce en el CEO Villena 2009.
Ahora en lugar de competir me
dedico a disfrutar de la Orientación, a correr sin brújula y a veces sin GPS,
sólo con la pinza, y en verano y los fines de semana que puedo durante el curso
echo una mano a la FEDO con los campos de selección y entrenamiento Junior o
Juvenil, con los PNTD nacional e internacional y todo aquel fregado en el que
me pueda involucrar.
Hace casi un mes, estaba con Diego
en República Checa cuando me propuso dar una de las charlas de esta edición del
SOC 2019. “- ¿Y cómo tiene que ser, sobre
qué quieres que hable? – Tiene que durar unos 30-45 minutos, sobre ti o sobre
lo que tu quieras”. Entonces pensé “y
qué tengo yo que contar en 40 minutos sobre mí que les pueda aportar algo a los
chicos (y a los no tan chicos) que vengan al SOC”. Pero después de darle un
par de vueltas al asunto en casa lo vi más que claro.
Antes de contar dos historias en
concreto, y para ponernos un poco en contexto, voy a dar 3 pinceladas de mi
carrera deportiva.
ETAPA 1 –
INICIACIÓN
Empecé a hacer orientación en
2006, con 8 añitos, cuando me apunté a una Escuela Municipal de Orientación en
Caravaca, y todos los sábados iba a aprender (y a que me enseñaran) Orientación.
Después de dos o tres meses dando trotes por el pueblo nuestro mentor nos
inscribió al Trofeo Costa Cálida, que no se me va a olvidar en la vida por lo
bien que me lo pasé y por la tormenta que cayó. Para que os hagáis una idea,
aquí tenéis una foto de la camiseta con la que empecé:
antes y después.Empecé así a hacer las carreras del circuito regional y cuando me di cuenta en H12 me llevé un par de pruebas de Liga Nacional y un Bronce en el CEO Villena 2009.
ETAPA 2 –
COMPETICIÓN ESCOLAR
Cuando vi que no se me daba mal y
que se podía llevar la orientación a algo más que a las excursiones de fin de
semana, empecé a entrenar, a entrenar para ganar. Pero como suele ocurrir no
había ningún grupo de entrenamiento y lo que hice fue apuntarme a Atletismo.
Aquí fue cuando empecé a competir: los CEOs ya era algo más que otra carrera
nacional y los CEEOS se convirtieron en fecha señalada en el calendario (aunque
el primero al que fui en Hontoria del Pinar 2009 estuvo “gracioso”).
Durante mis años en el instituto
conseguí varias medallas en las categorías inferiores (H14, H16 y H18) y me
clasifiqué para el EYOC de Francia en 2012 con Jesús (que madre mía que
desastre). También conseguí clasificarme y participar en el mundial escolar de
Portugal 2013, aquel en el que José Samper hizo posible que por primera vez un
equipo de una escuela de Mozambique pudiera disfrutar de tamaña experiencia. En
esta etapa de mi vida, además, empecé a participar en las Concentraciones de
Reyes, las tecnificaciones de la FADO en los Caños de Meca y en los PNTD
internacionales ¡los primeros que se hicieron!
ETAPA 3 – ALTO RENDIMIENTO Y
UNIVERSIDAD
En primero de Bachiller marché
para Canadá con una beca (sobre que la que podéis encontrar toda la info aquí)
y allí tuve la suerte de poder seguir haciendo Orientación. A la vuelta entré
en la Blume y estuve en el grupo de Alto Rendimiento hasta 2º de carrera.
En la Blume todo está pensado
para optimizar el entrenamiento:
- - Entrenamiento y comida de 11 a 3
- - Clase de 3 a 5
- - Estudiar – cenar y dormir
- - Pretemporda subiendo picos de montaña
- - Temporada con series y gimnasio
- - Doblar algún día antes de selectividad
- - Competir fin de semana sí y fin de semana también
Aquí profesionalicé mi
Orientación y me formé como Orientador de Competición. Me volví metódico y
analítico, cuidaba la dieta y el descanso (¡dormir
o morir!) y los entrenamientos tenían un objetivo concreto. Ya no entrenaba para ganar, sino para mejorar:
ganar se convertía en un fruto de tu mejora. Las competiciones, además, se
preparaban de forma específica. Mas allá del entrenamiento que se ve, aquí
aprendí sobre aquel que se realiza en silencio y en la sombra: el análisis de
los errores con gps, el trabajo con pulsaciones y sensaciones para extremar la
precaución en las franjas de riesgo, la preparación psicológica y el
calentamiento mental antes de competir…
Conseguí una medalla que
recuerdo con mucho cariño en H20 en el CEO-Pontevedra, y fui a EYOC de Rumanía
que fue otra historia completamente diferente al de Francia (porque esta vez sí íbamos para competirlo).
Pero, por una condición que tengo
en el tobillo derecho que no me dejaba correr bien, el Equipo Médico me
recomendó que bajara el ritmo. Como no quería dejar el mundo de la Orientación,
aunque tuviera que abandonar el de la Competición, decidí darle la vuelta a la
tortilla y tras una etapa de manta-sofá-Netflix muy oscura comencé mi andadura
como técnico.




ETAPA 4-
TÉCNICO Y UNIVERSIDAD
Ahora en lugar de competir me
dedico a disfrutar de la Orientación, a correr sin brújula y a veces sin GPS,
sólo con la pinza, y en verano y los fines de semana que puedo durante el curso
echo una mano a la FEDO con los campos de selección y entrenamiento Junior o
Juvenil, con los PNTD nacional e internacional y todo aquel fregado en el que
me pueda involucrar.
HISTORIA 1: WSCO 2011
De todo esto que os acabo de
contar, voy a volver a la etapa de Escolar, a casi el principio de toda la
historia. En 2011 se iba a celebrar el WSCO en Italia, y yo había quedado en la
plaza de reserva del equipo Infantil. Esto era una cosa totalmente nueva para
mí, jamás pensé que yo iba a acabar metido en este tipo de competiciones con
una SELECCIÓN NACIONAL (¡para mí era una locura!).
Según los criterios de selección,
había que acudir a TODAS las concentraciones que se convocaran durante la
temporada, que al final fueron la de Reyes (que antes se hacía en Getafe) y
otras dos en fines de semana. Aunque estuviera de reserva no quería dejar pasar
esa oportunidad, y me quería dejar la piel entrenando y dando todo lo que
podía. Tanto era así, que a la de Reyes me llevaron mis padres con un virus de
estómago que me estaba muriendo, y Samper me vio aparecer por allí pálido como
un vampiro.
Al final, y como era de esperar,
obviamente no fui al mundial de Italia. Pero sin tener apenas referencias ni
resultados nacionales, me permitieron ir a lo que sería el primer “PNTD”
internacional que se hizo, que fue en Suecia (que no era como ahora que va un
macro autobús con 60 plazas). Viajar fuera de España. Para mi eso fue un
bombazo. Fue MI RECOMPENSA.
¿Qué quiero que saquéis de todo esto? Que el trabajo y el esfuerzo
siempre pagan. Quizá no sea ni de la forma ni en el momento que nosotros
queremos que sea, o pensamos que va a ser. Pero siempre, siempre se ven
recompensados. Nunca dejéis de esforzaros ni perdáis la ilusión si los
resultados no aparecen. Ya lo harán.
Mas adelante en la Uni, el primer y segundo año fueron una locura:
clase, entrenar, EXAMEN, COMPETIR. Acostarse tarde y levantarse temprano… pero
mira, de nuevo el trabajo paga y apruebas lo que estudias y disfrutas del
deporte que haces.
A partir de ese año fue cuando
empecé mis andaduras internacionales. Todos los veranos iba al PNTD como deportista
y, hasta en nuestro primer año de blume, como también habíamos peleado tanto la
clasificatoria del JWOC aún siendo EYOC, nos permitieron ir como Técnicos al
PNTD internacional en Croacia y Eslovenia.
HISTORIA 2: LA
ORIENTACIÓN COMO FORMA DE VIDA
La otra historia que os quiero
contar va por otro camino. Cuando uno se dedica a la competición está, por así
decirlo, cegado por frenesí y por la dinámica competitiva. Aunque se valga de
todas las aptitudes y competencias que la orientación le aporta, uno no se da
cuenta realmente de todo ello hasta que hace un poquito de introspección y echa
la vista atrás.
Desde que dejé la competición he
podido descubrir como la Orientación me ha hecho ser como soy, SER QUIEN SOY, y lo más importante, SER QUIEN QUIERO SER.
No os hacéis una idea de lo que, involuntariamente, se va aprendiendo en cada
carrera, en cada entrenamiento, en cada Suelo Duro. Cuando me fui a Canadá me
dieron unas jornadas de convivencia para aprender a afrontar el cambio… y qué
sorpresa me llevé al ver que muchas de esas situaciones ya sabía manejarlas…
¡por lo vivido en la Orientación!
Lo mismo me pasó haciendo el
camino de Santiago: fui buscando nuevas experiencias que pensé que de otro modo
no podía experimentar – soledad, los límites de la resistencia… - y mira por
donde, vi que muchas de ellas ya las había tenido durante las competiciones y
los viajes.
En la Universidad tres cuartos de
lo mismo. Los nervios de antes un examen, manejar un volumen muy grande de
información y reducirlo a tres líneas, la constancia en el estudio… ¿no es extremadamente
similar a los nervios de antes de competir, simplificar un tramo largo o
aguantar el tipo en las series de mil? Otra cosa que aprendí,
especialmente durante mi etapa en la Blume, fue a ser autocrítico y tomar
responsabilidad de mis errores, es decir, a no buscar excusas ni culpar a nadie
más que a mí mismo de los errores en carrera. Eso es una herramienta MUY
VALIOSA no sólo para la orientación, sino para todo en la vida.
Hay gente que paga (y un pastizal
además) por cursos de Coaching, Mindfullness, y todas esas
cosas. Mirad lo maravilloso de este deporte, y lo brillante que sois vosotros,
la comunidad orientadora, que lo estáis aprendiendo por vosotros mismos y
haciendo lo que más os gusta. ¿Qué más se le puede pedir a este deporte?
¿Cuál es el mensaje de esta otra historia? Que os sintáis orgullosos de
ser orientadores. No hacemos “como carreras de montaña pero con un mapa…” No.
¡Hacemos orientación! Mi consejo: exprimid
al máximo lo que podáis aprender de ella (trabajar bajo presión, la toma de decisiones, asumir responsabilidades, trabajo en equipo, simplificación, abordaje por objetivos...) y extrapoladlo a todos los ámbitos de
vuestra vida.





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