La niebla avanza devorando las entrañas de lo bello, limitando la perspectiva a vagos perfiles y sombras platónicas,destellos en el mar de una luz que ya no existe. Paradójicamente, cuanta más luz intentemos arrojar desde fuera, mas opaca se torna la vista; el ciego entonces puede convertirse en rey en un mundo de tuertos.
Pero nada más que nosotros mismos nos impide aventurarnos hacia lo desconocido, bizarros y resueltos, y caminar por senderos ocultos hacia la Realidad. Sin embargo, no todo vale. Uno debe caminar con los ojos bien abiertos, pues de lo contrario no podrá apreciar lo barroco de la corteza del arbol, o el espectro de infinitos colores con el que el mar nos deleita al bramar contra las rocas. Ya lo dijo Virgilio: la fortuna sonríe a los valientes.
Y así, siguiendo el verdadero camino distinguirá uno lo tosco de la creación humana de lo colosal (pero diminuto) del alma, y liberárse del tiempo, el espacio y la identidad. Refugiado en cierto ascetismo, uno se sorprende: lo íntegramente humano nos hace eternos.
Y recuerda, peregrino, que hasta Santiago, como hasta la muerte, todo es camino.
"Para quien camina siempre hay un sol amaneciendo. Caminar es atravesar la noche en esperanza y descubrir cada día la verdad de la utopía y la vida del Amor"
Pero nada más que nosotros mismos nos impide aventurarnos hacia lo desconocido, bizarros y resueltos, y caminar por senderos ocultos hacia la Realidad. Sin embargo, no todo vale. Uno debe caminar con los ojos bien abiertos, pues de lo contrario no podrá apreciar lo barroco de la corteza del arbol, o el espectro de infinitos colores con el que el mar nos deleita al bramar contra las rocas. Ya lo dijo Virgilio: la fortuna sonríe a los valientes.
Y así, siguiendo el verdadero camino distinguirá uno lo tosco de la creación humana de lo colosal (pero diminuto) del alma, y liberárse del tiempo, el espacio y la identidad. Refugiado en cierto ascetismo, uno se sorprende: lo íntegramente humano nos hace eternos.
Y recuerda, peregrino, que hasta Santiago, como hasta la muerte, todo es camino.

El turista viaja, el senderista anda, el peregrino busca
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