Panoramix

Hace tiempo lancé una pregunta al aire que parece que se fue con las golondrinas de Bécquer:




Cuando uno ve su poder económico-adquisitivo-físico-deportivo-competitivo limitado por causas de fuerza mayor, no queda más remedio que volverse un poco "picky" con las pruebas de Liga Nacional a las que asistir.  Tanto es así que ya, desprovisto de toda responsabilidad como deportista de alto rendimiento, y liberado de las cadenas de la ligadicción, a partir de ahora puedo permitirme el lujo de asistir sólo a aquellas pruebas que no vayan a ser "una fumada". 

Porque a mí lo que me gusta es la orientación, pura y ascética.

Y como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo lo que para mi ahora mismo es equivalente, por lo menos, a la Divina Comedia:


Cartografía impoluta
Trazados de calidad
Speaker y punto de espectadores
Bar con cerveza fría
Un terreno de lujo

¿Qué más puedo pedir? Más Ligas Nacionales así, bien hechas.

Un placer volver a ir fino y encontrar esa esencia salvaje y primitiva que nos acompaña furtiva control tras control, a pesar del nefasto estado de forma y la doble petada en mi odisea de 1h 40min de carrera larga (Homero estaría orgulloso). Después de todo, la orientación es como montar en bicicleta: llegas con las rodillas desolladas y los pantalones con agujeros... y no se olvida.

Con un bosque como este... ¡quién no quisiera ser un druida!
Próxima parada,  revancha en Euskal Herria. ¿Podre remontar ese Legutiano 1 - 0 Jorge?



"¿Qué es lo que pide todo placer? Pide anhelo de eternidad, profunda eternidad" - Martín Santos


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