Tras una dura batalla entre los cerebros reptiliano-racional-emocional durante las pasadas semanas, Jorge ha salido victorioso de la cuesta de Enero-Febrero con sus diez mandamientos por bandera; si bien es cierto que ha roto alguna que otra regla deliberadamente tras acabar su periodo de exámenes (acción que fue estrictamente necesaria para su supervivencia).
Jorge celebra hoy su vuelta a la rutina.
A pesar de cumplir con su decálogo algo malo tuvo que hacer, pues el karma se lo devolvió tras la primera prueba de Liga Nacional y clasificatoria para el JWOC con una "gonalgia con bloqueo de flexión en rodilla derecha + meniscitis del menisco interno + bursitis subcuadricipital" que lo ha mantenido desde entonces en las sombras del gimnasio, allí donde están las bicicletas estáticas y las elípticas (inventos del demonio). Quizá fuera esa poca mayonesa que se le coló en el bocadillo de tortilla de patatas una fría noche de Enero.
Mucho tuvo que repetírselo hasta que le entró en el coco, pero ni la lesión ni los exámenes han podido con él. Alguien dijo una vez "cuando estás lesionado es cuando más tienes que entrenar"; y así es. Es cierto que ha habido días oscuros en las que la procrastinación y las ganas de socializar y abandonarse a esa rubia tostada de mirada espumosa (también me gustan negras, no os voy a engañar) han sido superiores a las de entrenar, o en las que la cama lo miraba con ojos más lujuriosos que la elíptica; Jorge es un ser de monte, un ermitaño, y pierde un poquito de su esencia cada vez que se ve confinado entre cuatro paredes y dos ruedas que ni siquiera lo llevan a ningún lado, o a estar sentado en su araña roja de cinco patas negras mirando esbozos incomprensibles de algo que reconoce como su letra hasta que caiga el sol. De hecho, todavía se pregunta quién es ese apuesto joven que lo acompañaba en sus Fartlek y rodajes en la estática del gimnasio y que curiosamente no paraba de imitarlo enfrente suya (cosas de la vida). Pero con todo y con eso, gracias también a la ayuda esporádica del deleite de un Pastelico de Carne en la urbe, Jorge ha sido capaz de mantenerse medio a flote y no morir en el intento.
Hoy, después de casi 1 mes, Jorge ha vuelto a entrenar en grupo, a sentir el calor de los compañeros y a encontrar la satisfacción el el sufrimiento y el trabajo. El LOM se le escapó, pero está dispuesto a volver a disfrutar del bosque, de su cuerpo y de su ratito de libertad este fin de semana en el Costa Cálida.
Veremos a ver si la rodilla lo respeta.

Grande!! ¿y qué más da a donde llegues si recorres el camino de una forma tan elegante? si el camino sirve para crecer y aprender, para hacer amigos y conservarlos, para ser buena persona y deportista.
ResponderEliminar¡¡Sigue escribiendo poeta del bosque!!