Deterrent

Atrapados en la pétrea irreversibilidad del tiempo, el amanecer nos sorprendió incendiando en la distancia las cumbres nevadas del Veleta, festival de espumas imposibles en una tormenta de rojos y blancos. Sin duda alguna, Juan Benet estaría orgulloso de nuestro fortuito pero infructuoso intento de sentir los primeros rayos de sol de la mañana, sentado en el techo de aquel coche, tras una velada de frenesí erótico-noctámbulo. Unas horas antes, en ese lapso de tiempo en el que las persianas chapadas y las terrazas mojadas vaticinan el fin de su reinado, el orbe plata lucía, redondo y majestuoso, imponiendo su luz perlada sobre un mar de aguas negras, reino  de suspiros de una luz que ya no existe. Aunque desnuda luce poderosa, todavía encierra una oscura magnética cuando, envuelta en un carnaval de espumas se deja entrever vestida de novia, difuminando el resto para los deleites de una imaginación caprichosa.

          - Oye macho, ¿que tal las prácticas estos meses?
          - Otro rollo, allí arriba lo que ocurre es ciencia ficción
         - Si la gente siquiera se planteara lo brutal de la maquinaria que tenemos para procesar este               Shawarma...

Cuando la realidad se torsiona hasta el último fotograma en la acrásica búsqueda de sus límites, corre el riesgo de estrangularse en un sistemático planteamiento, nudo y desenlace, precipitándose a una fatal barrena en un intento filisteo por zafarse de su natural talante de misterio. Ante la posibilidad de estar hecho una de ciencia estricta, la mirada se agita y la esclera se inyecta, en busca de una perspectiva con la que aferrarse a los sueños. Durante cuatro años de carrera he tenido acceso a gran cantidad de información, que podría aglomerarse en una masa entrópica de conocimientos útiles, datos curiosos y un gran porcentaje de estadísticas, epidemiología y biología celular de dudoso aprovechamiento. Ahora sé, por ejemplo, que cuando la bala perfora la carne y cavita por dentro, el cuerpo que cae desgarrado no rinde exánime, y que su corazón no claudica sino que se aferra a esta dimensión con una súbita taquicardia en una última carrera por la vida. También sé que la mola que destroza las entrañas de la madre lo hace no más que movida por un instinto primario de supervivencia. Ahora sé que la vida es egoísta, y que se aferra a si misma a cualquier precio, dejando tras de sí un rastro de muerte buscando florecer allá hasta donde la paradoja se lo permita, debatiéndose entre los límites de lo finito. ¡Qué sorpresa descubrir que todos somos, a fin de cuentas, un octavo pasajero!

Una ínfima parte de todos estos conocimientos bastaría para aplacar Troya, pero astutos los hados te han llevado por otro camino, y sobre las ruinas de los templos caídos has construido tu imperio. Aunque con el Saber se extinga cualquier ápice de preexcitación ventricular en la inquietud por lo desconocido, a raíz de pigmentos dispuestos en un meticuloso azar, de trazos de tinta con trastorno obsesivo-compulsivo por el orden comunicativo, y de una danza de presiones ordenadas al viento, has sabido crear la pintura, la escritura y la música. Humano te proyectas sobre materia inerte y le imprimes la inercia que mueve el mundo. Así, todo este arte compuesto de materia fría suscita un infinito de pasiones que son, como dijo aquel escritor francés, la única cosa hermosa que hay sobre la tierra, la fuente del heroísmo, del entusiasmo, de la poesía, de la música, de las artes, en fin, fuente de toda vida. Y es que es en el horizonte de un mar al ocaso allá donde danzan lo yerto y lo frío con el cálido manto de aquello que anhela ser.

Por suerte, JG, los cómos y los porqués de todo este maremágnum de vicisitudes te siguen siendo desconocidos, y en las nubes de esta luna te deleitas con el Músico por las calles de Granada, sin encontrar un shawarma de ternera a las seis de la mañana en Pedro Antonio, mientras la noche avanza hacia su irremediable amanecer.
                                      
¿La realidad está para ser descrita, sentida o interpretada?

           - No sé cómo estás sobreviviendo a la carrera, tío.
          - Todo es cuestión de perspectiva, supongo.

          - Calla y acábate ya esa cerveza.


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"Hay almas que no se descubrirán nunca a menos que se comience por inventarlas" F. Nietzsche


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