domingo, 20 de diciembre de 2015

Max Estrella

Entra el sol por mi ventana y mi res cogitans se debate entre la realidad y el deseo mientras que el pequeño ser cuadrúpedo de pelaje vetado y hocico buscón con el que comparto mi existencia reclama su sesión matutina de caricias y atención con su balada triste de trompeta.

La estrella que guía el camino
Decido caminar por el sendero de la procrastinación y demoro el momento de despertar (o no?) y volver a Matrix. Entonces, en la paz y la calma de mi séptima dimensión encuentro un momento de lucidez para pensar. Paseando por los páramos de mi mente encuentro pensamientos, entes de mi memoria, quimeras del sueño...que me susurran todos a una, como un mantra, sombras de los que en un tiempo fueron pensamientos ya conocidos; me siento como cuando vuelvo a la ciudad de los limones tras un largo periodo de tiempo en la cité del humo y del ruido, cruzándome con viejos conocidos por azar, abrazando a otros grandes en encuentros buscados y tropezando con estrellas fugaces gracias al destino y guiado por la Estrella Levante. 


En un rincón oscuro de mi Yo, allá en la sala de fumadores de Revólver, encuentro uno por uno a todas aquellas malas influencias que me acompañaban en las subidas a los picos de la sierra madrileña: el Cristo de la Sangre, el Retrato de Silvia Klamery, el ¿Qué quieres Jorge, qué quieres?, el Pichón...JUDAS, el ¿Cómo afrontaré este año?, El síndrome del submarinista. No obstante, no todo son cosas malas. En la acera de enfrente, en mi Tanque de Oro particular, encuentro a mis otros compañeros de faena, todas esos pensamientos positivos que en otro momento acompañaron a un Yo no tan lejano pero sí totalmente distinto: La Esencia, la S de Confiansa, el Campeonato Tricolor, bailando al ritmo de un "You Never Can Tell" que no puede faltar en toda salida nocturna que se precie.

Estos rincones, enfrentados puerta con puerta, van a verter su contenido a la Calle Victorio de mi mente,  un espacio de convivencia donde los pensamientos se entremezclan y no te dejan distinguirlos con claridad a la hora de la verdad. El cerebro reptiliano y el emocional, dueñosy señores de estos locales, se guardan el derecho de admisión para el señor racional, quien, cuando puede, intenta poner orden a las trifulcas entre los revolveres y los tanquedeoroneanos en los momentos de máxima tensión; momentos en los que la hipoxia se apodera de uno, el entumecimiento invade tus músculos o tu instinto killer entra en conflicto con el "cocínalo a fuego lento" que algún que otro julapa te susurra al oído.

Varias han sido las veces desde Septiembre en las que los tipos de Revólver han pateado el culo a los del Tanque de Oro, haciendo temblar los cimientos de mi Yo deportista y mi determinación a seguir en Madrid. Uno se plantea entonces si vale la pena luchar, si vale la pena seguir... ¿por qué no abandonarse a la vida Universitaria, al Fiestón Canario de los jueves por la noche, a derrochar la existencia por aquí y por allá,  o a los torneos de Fifa con los controles del Pro? 

¿Por qué no ser un Max Estrella en una ciudad de más de un millón de cadáveres?

Tras unas semanas menopáusicas de altibajos y llegar a las vacaciones de Navidad limpio con 4 de 4 parciales aprobados, encuentras la respuesta: porque te gustan los retos, por que no puedes vivir sin la libertad del bosque, porque necesitas saborear el límite y sentirte salvaje y primitivo y, lo más importante, porque puedes. Si cien años de soledad enterrado entre contratos y huelgas no han podido con el Vikingo de Málaga ni pepepótamo ni los gorriones de Santa Olalla, no será por mi por quien doblen las campanas en Peguerinos esta vez.

Va a ser un año largo para este ser fotofilosóficosintético (y en otro tiempo calificado de exhibicionista)  que escribe se redime en estas líneas: adiós a las camisetas de tirantes en verano,  adiós a darme el sol en la cabeza durante un año, adiós a sudar durante al menos dos semanas. Ahora sólo queda no echarme más cazos de agua hirviendo enzima (digo encima), cicatrizar contrarreloj, rezar para que este pellejoso pueda ir a la concentración Junior y Senior en Arraiolos, y que este parón de mínimo dos semanas no me deje un poco fuera de la peligrosamente cerca Ciudad Rodrigo (prueba por cierto altamente relevante para comprobar la eficiencia de un corredor en terreno Suizo en una competición que será de aquí a 6 meses).

Dime con qué sueñas, y te diré quien eres





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